divendres 29 d’agost de 2008

Arte e ideología - Historia de un engaño - 3



Aquí tenéis la traducción del poema. Va a haber cambios dentro de poco. En este enlace podréis escuchar esta balada.


Joan Baez

LA BALADA DEL CARPINTERO


1 “Bien hallada, bien hallada, mi fiel amor,

Bien hallada, bien hallada, exclamó él.

Acabo de llegar del mar salado, salado,

Y todo por tu amor.


2 Hubiera podido casarme con la hija del rey,

Ella se hubiera casado conmigo,

Mas yo renuncié a sus coronas de oro,

Y todo por tu amor.”


3 “Si hubieras podido casarte con la hija del rey,

Estoy segura de que has hecho mal,

Porque ya estoy casada con un carpintero;

Lo encuentro joven y apuesto.”


4 “Si abandonas a tu carpintero

Y te vienes conmigo,

Te llevaré donde la hierba crece verde

A la orilla del mar salado, salado.”


5 “Si abandonara a mi carpintero

Y me fuera contigo,

¿Qué tendrías para mantenerme

Y librarme de la pobreza?”


6 “Seis barcos, seis barcos, surcando el mar salado,

Siete más en tierra firme,

Y ciento diez valientes marineros

Estarán a tus órdenes.”


7 Ella cogió en brazos a su criatura

Y le dio tres besos

Diciendo: “Quédate aquí con mi carpintero

Y hazle buena compañía.”


8 Luego se puso su mejor atuendo

—Daba gloria verla—,

Y, mientras caminaba,

Brillaba como oro reluciente.


9 No habían navegado más de dos semanas,

—Sé que no fueron tres—,

Y esa bella dama rompió a llorar;

Lloraba amargamente.


19 “¿Por qué lloras bella doncella?

¿Lloras por tu provisión de oro

O lloras por tu carpintero,

A quien ya no verás nunca más?


20 No lloro por mi carpintero,

Ni por ninguna provisión de oro;

Lloro por mi criatura

A quien no veré nunca más.


21 No habían navegado más de tres semanas

—Sé que no fueron cuatro—,

Cuando el barco empezó a hacer agua y hundirse

Para ya no flotar más.


22 Nuestro regio barco giró una vez

Y luego giró dos veces,

Tres veces giró nuestro regio barco

Y se hundió en el fondo del mar.


23 “¿Qué montes son aquellos, mi amor

Que se alzan tan hermosos?”

“Son los montes del cielo, mi amor,

Pero no son para nosotros.”


24 “¿Y qué montes son aquellos, mi amor,

Tan profundos y oscuros?”

“Son los montes del infierno, mi amor;

Donde tú y yo tenemos que ir.


(Nota: las mejoras en la traducción, en relación con la primera versión, son el resultado de seguir las sugerencias que me ha hecho Ángel-Luis Pujante.)


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